• Domingo , 28 mayo 2017
El segundo bautismo de una de las mejores bodegas de Rioja: Pujanza

El segundo bautismo de una de las mejores bodegas de Rioja: Pujanza

Hablaríamos de conversión si lo fuera, pero no lo es. No es una transformación, realmente es un rebautismo –horrible término–, llamémosle entre usted y yo ‘un segundo bautismo’, al cual acompaña un salto cualitativo. A muchos acérrimos seguidores de Rioja no os vamos a presentar a Carlos San Pedro y su Pujanza a estas alturas. Para los que no os sea familiar, Carlos es un enólogo, de familia de tradición vinícola, que a pesar de su juventud lleva años destacando.

Pero lo que sí queremos es haceros partícipes de cómo ese Carlos que fundó su bodega hace tres lustros ha crecido, se ha hecho mayor –vinícolamente hablando– y ha empezado a tener las cosas más (sí, aún más si cabe) claras. Aquel San Pedro que sorprendió a principio de siglo con su Pujanza y su Pujanza Norte vuelve a sorprendernos renombrando sus vinos a la vez que los hace mejores, más auténticos, más ‘de finca’.

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Vayamos por orden: comenzamos por Pujanza Finca Valdepoleo. Este tinto se convierte en el pilar de la casa, la enseña, la carta de presentación, el vino que mejor resume la esencia de la bodega. Es además el de mayor producción. Un vino de finca, que nace a partir de las siete parcelas que componen Finca Valdepoleo, que es la finca que rodea el edificio de bodega, en Laguardia. Parcelas de tempranillo más o menos de la misma extensión, que se vendimian cada año por separado, a mano, seleccionando la mejor materia prima, las uvas de más calidad de cada una de ellas, elaborándolas en depósitos diferentes (cada una en uno, claro), y creando un coupage con lo mejor de las siete para elaborar Pujanza Finca Valdepoleo.

Un coupage extremo. Un coupage que es un puzle de parcelas dentro de la misma finca. Un trabajo minucioso y muy laborioso que hace que este vino no falle. Es prácticamente imposible que falle. El proceso está tan estudiado, controlado y seguido que es muy difícil que llegue a la barrica una sola gota de materia prima no apta para el nivel que se quiere alcanzar con este vino. Un proceso que hace de Pujanza Finca Valdepoleo uno de los vinos más especiales de Laguardia, de Rioja, y quizá de España.

Para los que os resulte familiar el tinto Pujanza, el que fue el principal de la casa hasta esta añada 2011, las uvas con las que se elaboraba eran alrededor de un 70% de Finca Valdepoleo, y el resto, de otros viñedos que la bodega posee en la zona. ¿Y qué ha pasado con la uva que nace de esos otros viñedos? Ahí es donde entra en juego Pujanza Hado. Un tinto más directo, el benjamín de la casa, de menos producción que Pujanza Finca Valdepoleo, y que está elaborado a partir de los demás viñedos de la casa, los que no son de la citada finca ni de la extrema Viña del Norte, de la que hablaremos a continuación.

Esta forma de destinar cada viña para uno u otro vino hacen de Pujanza Hado un tinto con una calidad muy por encima de los de su categoría. Piensa que se elabora a partir del viñedo viejo que iba a parar al conocido y premiado Pujanza, y con los descartes de Finca Valdepoleo y de la Viña del Norte, y que por descartes no te venga a la cabeza un sentido despectivo. Todo lo contrario. Que una uva no tenga currículo suficiente para formar parte de uno de esos dos vinos no es para nada una deshonra, y por eso acaba dando forma en Pujanza Hado; y por eso Pujanza Hado está por encima de los vinos de su categoría, categoría en la cual conviven vinos a los que seguramente encantaría tener en su ADN la uva que conforma Pujanza Hado.

Y para terminar, la crème de la crème, Pujanza Norte, uno de nuestros vinos preferidos y que además compone junto a Finca Valdepoleo y Finca Hado la Selección del Club Todovino de este mes. Nace de uno de los viñedos más bonitos que hemos visto en Rioja. Hemos estado allí y damos fe de ello. Un viñedo en pendiente que escala por la Sierra de Cantabria. Las cepas en hilera van subiendo hasta la zona límite de cultivo, rodeadas solo de vegetación, no hay más viña alrededor. Un viñedo cultivado hace quince años por Carlos San Pedro que ahora comienza a dar sus frutos. ¡Y qué frutos!

Puedes ver el resto de los vídeos de nuestra visita a la bodega aquí.

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